Como muchos de ustedes, me desperté esta mañana con el corazón apesadumbrado. Mientras pienso en nuestra comunidad de sobrevivientes inmigrantes, nuestro personal dedicado y el camino que tenemos por delante, siento el peso de lo que significan las elecciones de este año.

Las amenazas que se avecinan son graves: desde deportaciones generalizadas hasta la erosión de las protecciones fundamentales y los sistemas de apoyo de los que dependen nuestros clientes para su seguridad y supervivencia. Nuestro compromiso como defensores de la justicia y los derechos humanos nunca ha sido más fuerte.

Todos los sobrevivientes merecen seguridad, libertad y acceso a representación legal, independientemente de su estatus migratorio o situación económica. Esos son nuestros valores fundamentales y nuestro trabajo es ahora más importante que nunca.

Su colaboración hace posible nuestra misión: desde brindar representación legal gratuita a sobrevivientes inmigrantes hasta abogar por un cambio sistémico. Incluso en nuestros momentos más difíciles, encontramos fuerza en la acción colectiva y necesitamos su ayuda.

A principios de este año, experimentamos pérdidas de financiación devastadoras como resultado de los recortes presupuestarios estatales y las políticas federales, la mayoría de las cuales afectaron nuestros servicios de inmigración. 70% de los sobrevivientes a los que servimos son inmigrantes y la mayoría son indocumentados.

Sin importar los obstáculos, nos mantenemos firmes en nuestra lucha por la justicia. Gracias por ser parte de nuestra comunidad y marcar una diferencia para los sobrevivientes. El camino por delante es largo, pero ganamos fuerza a medida que más voces se suman a nuestro llamado por la justicia.

En solidaridad,

McDonald, Esq.

Director ejecutivo